Casi todo el mundo sabe lo que es un termostato, pero no todos saben exactamente cuál es su función. En palabras simples, se trata de un dispositivo diseñado especialmente para controlar y regular los sistemas de refrigeración y de calefacción en una vivienda u oficina.

Su función es mantener la temperatura ambiente dentro de los rangos establecidos previamente. Se trata de un componente de control sencillo que cierra o abre el circuito eléctrico que corresponde en función de si necesita frío o calor para alcanzar la temperatura deseada.

Esto significa, por ejemplo, que si en una casa la temperatura aumenta de manera excesiva, el termostato se encarga de encender el aire acondicionado o el sistema de refrigeración instalado para reducir la temperatura a los niveles programados.

Si, por el contrario, la temperatura en la vivienda baja varios grados por debajo de la temperatura marcada, el termostato se encarga de encender la calefacción para contrarrestar el frío y recuperar los niveles iniciales.

La versión más simple de un termostato es una lámina metálica. Es similar a la que se utilizan en los equipos de aire acondicionado con la finalidad de encender o apagar el compresor.

También existen termostatos en los motores de combustión interna, cumpliendo con la función de controlar el flujo del líquido refrigerante que va hacia el radiador.

Tipos de termostatos

Los termostatos se pueden clasificar en dos tipos según su funcionamiento. Existen termostatos mecánicos o eléctricos y digitales o electrónicos. La principal diferencia es que los digitales, generalmente, se pueden programar con las temperaturas ideales para cada hora del día sin necesidad de manipularlos constantemente, dependiendo de la zona y de la estación del año en la que se encuentren.

Termostatos mecánicos

Como su nombre lo indica, los termostatos mecánicos emplean mecanismos físicos para todos sus procesos. Es decir, no hay manera de programar la forma en que se mide la temperatura del aire ni como se ejecutan el encendido y el apagado de los sistemas de temperatura.

Funcionan a través de sensores de mecánicos: tubos de aire, bulbos de gas, tiras bimetálicas, bolitas de cera…

Todos ellos reaccionan a partir de los cambios que se originan en la temperatura. Según esto, se contraen o expanden activando los interruptores que se encargan de bajar o subir la temperatura.

Las versiones más recientes incluyen bulbos llenos de gas, sustituyendo a los antiguos bulbos llenos de mercurio, sustancia altamente contaminante cuya manipulación puede tener graves consecuencias para la salud.

Lo más común es que los termostatos mecánicos sean fabricados con tiras bimetálicas. Se componen de dos tiras de metal conductor delgadas, que pueden ser de cobre, acero o hierro. Éstas van enrolladas a una bobina y unidas entre sí. Dependiendo de la temperatura, se contraen o se expanden a distintas velocidades, lo que ocasiona que las tiras se doblen.

Cuando esto ocurre, las tiras tocan un contacto eléctrico y completan el circuito para que el aire acondicionado o la calefacción se enciendan. Una vez regulada la temperatura, la tira retoma su posición inicial, el circuito se corta y se apaga el sistema de calefacción o refrigeración que encendió.

Termostatos digitales

En la actualidad, los termostatos más utilizados son los digitales. Son tan sencillos que han sustituido casi por completo a los mecánicos. Poseen sensores electrónicos de temperatura que hacen la misma función que los mecanismos físicos, en este caso activando un relé en función de la demanda de frío o calor

Lo único que deben hacer los usuarios es programar una temperatura acorde con sus gustos y con las necesidades específicas de cada hogar u oficina. A partir de esas configuraciones, el termostato, de manera automática, enciende o apaga el sistema que sea necesario para alcanzar y mantener la temperatura deseada.

¿Cuál es el precio de un termostato?

Es posible encontrar una gran variedad de termostatos, en su mayoría digitales, a precios muy variados. El precio dependerá de las características específicas de cada equipo. Es posible encontrar dispositivos desde 10 euros hasta 50 euros. También existen algunas versiones más avanzadas que superan los 200 euros.

Opiniones de los usuarios

Para los usuarios, los termostatos digitales tienen muchas ventajas. Quienes los han probado verifican que son muy fáciles de usar y de programar. En las estaciones de invierno y verano su uso es prácticamente indispensable, así que recomiendan su uso sea cual sea la superficie a controlar.

Es una inversión mínima que garantiza la máxima comodidad y el máximo ahorro en el hogar y en zonas de trabajo, permitiendo que quienes se encuentren en el lugar estén siempre a la misma temperatura, independientemente de la temperatura exterior.

 

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